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¿Cuánto le cuesta a tu empresa no tener marca empleadora?

Foto del escritor: Josefina Le Feuvre
Josefina Le Feuvre
2 sept
3 min de lectura

Reemplazar a un profesional clave le cuesta a una empresa entre 6 y 9 meses de su sueldo. Eso incluye el tiempo que estuvo el cargo vacante, el proceso de reclutamiento, la curva de aprendizaje del reemplazo y los errores que comete mientras se adapta.

Y eso asumiendo que encontraste a alguien bueno. Porque cada vez es más difícil.


El problema no es la oferta. Es lo que ven antes de postular.


Cuando un profesional recibe o busca una oferta de trabajo, lo primero que hace es buscar la empresa en Google. Mira la web, busca reseñas, revisa el LinkedIn de la empresa, ve quién trabaja ahí y qué dice de ella.


Si lo que encuentra es una web desactualizada, un LinkedIn institucional sin actividad y ninguna señal de que ahí se trabaja bien, descarta la oferta. Aunque el sueldo sea competitivo.


Eso pasa todos los días en empresas industriales y tecnológicas de Chile. Y la mayoría no lo sabe porque nadie se lo dice.


Qué es la marca empleadora y por qué no es un tema de RRHH


La marca empleadora es la percepción que tiene el mercado laboral sobre tu empresa como lugar de trabajo. No es lo que tú dices que eres. Es lo que dicen los que trabajan ahí, los que trabajaron antes y los que buscan trabajo y te encuentran en el camino.


Cuando esa percepción es positiva, los buenos profesionales postulan solos, la rotación baja y el proceso de reclutamiento cuesta menos. Cuando es negativa o simplemente no existe, tu empresa compite en desventaja por el mismo talento que quiere tu competencia.


No es un problema de recursos humanos. Es un problema estratégico con impacto directo en los costos operacionales y en la capacidad de ejecución del negocio.


Los tres costos concretos de ignorarla


El primero es el costo de reclutamiento. Las empresas sin marca empleadora gastan más en avisos, en headhunters y en tiempo de los líderes involucrados en los procesos. Y aun así consiguen menos candidatos calificados.


El segundo es el costo de rotación. Los profesionales que no sienten conexión con la empresa ni con su propósito se van antes. Algunos en 6 meses, otros en un año. Cada salida reinicia el ciclo de costo de reclutamiento.


El tercero es el costo de oportunidad. Mientras tu empresa tarda 3 meses en llenar una posición clave, hay proyectos que no avanzan, clientes que esperan y decisiones que se postergan. Ese costo no aparece en ninguna factura, pero está ahí.


Por dónde se empieza


La buena noticia es que construir marca empleadora no requiere un presupuesto enorme. Requiere claridad sobre qué hace especial a tu empresa como lugar de trabajo, coherencia en cómo eso se comunica hacia afuera y decisiones concretas que demuestren que la empresa hace lo que dice.


El primer paso es saber dónde estás parado. Qué ve un candidato cuando te busca, qué dice tu equipo actual de la empresa cuando le preguntan y qué tan consistente es ese mensaje con lo que tú crees que transmites.


Esa brecha, cuando existe, es el lugar donde se pierde el talento antes de que siquiera llegue a la entrevista.


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